Sala de Espera II


Muchos de ustedes deben conocer la historia de Jonás, pero para refrescar nuestra memoria se las relatare, sigue leyendo y sabrás la razón por la cual la contaré...

Hubo un hombre llamado Jonás, un día Dios le dio una misión; se trataba de ir a la ciudad de Nínive para decirle a las personas que por sus malas acciones Dios destruiría la ciudad. Jonás tuvo miedo e hizo lo posible por huir de la presencia de Dios, y emprendió su viaje a una ciudad muy lejana llamada Tarsis.


Mientras iba en el barco, camino hacia ese lugar, se quedó dormido y Dios mandó una tormenta muy fuerte, a raíz de eso, los que iban en el barco se angustiaron y comenzaron a pedirle ayuda a sus dioses. Cómo encontraron a Jonás dormido, le echaron toda la culpa, y él les dijo que si le tiraban al mar, la tormenta acabaría, así que eso hicieron y la tormenta acabó. Cuando cayó al mar un pez gigante le trago, mientras estaba en el estómago de aquel pez, tuvo mucho miedo, se arrepintió ante Dios y él oyó su oración e hizo que el pez le vomitara. Jonás aprendió la lección y fue a predicar a Nínive y todas las personas se arrepintieron.


Tu te preguntarás la razón por la cual te conté esta historia, pues es por lo siguiente….


En muchas ocasiones sabemos lo que es bueno, lo que debemos hacer, pero tomamos la decisión de no hacerlo.
Ahora te daré tres reacciones que tomamos al hacer eso, con esto podrás saber si te sucede a ti o a alguna persona cercana…


1. Nuestra reacción ante situaciones así, es huir lo más lejos posible de Dios.
Creyendo que podremos escapar de él y tomamos la decisión de apartarnos de Dios.

2. Por alguna rara razón TODOS alrededor de nosotros, se dan cuenta que algo no va bien en nuestra vida.
El alejarnos de Dios, nos trae consecuencias a nosotros y a los demás también.

3. Nos volvemos cómo cegados o dormidos y no queremos darnos cuenta de lo que pasa.
No queremos escuchar a nadie y las cosas malas que hacemos nos encierran en ese pez de las consecuencias.

Sabes?... Dios puede hacer la diferencia en nosotros, él utiliza una sala de espera (la soledad) para hacernos entender, nos manda tiempos difíciles, por una razón. Algo que debemos tener en cuenta, es que para él no hay “plan B”, su propósito para nuestra vida siempre será el mismo, Dios anhela que estemos cerca de él y no importa lo que hayamos hecho, él nos perdona y quiere lo mejor para nosotros.

Fuente del tema: Predicación de Esteban Montero
por Amy Mery

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