Haz que tus días sean un viaje misionero



Tal vez hayas tenido la experiencia de ir a un viaje misionero y si lo viviste sabes que ir a alguno, te despega de todo aquello que te rodea en tu entorno, disfrutas compartir con otros acerca de Jesús, ayudándolos en sus necesidades, viendo como niños ríen y aprenden acerca de Dios, y te deleitas con la compañía del equipo que te acompaña...Pero, ¿qué tal tu diario vivir fuera como un viaje misionero?

Últimamente he estado leyendo un libro genial llamado "Sígueme" de David Platt, y retumbó en mi mente un suptítulo que decía:
"Hacer de cada día un viaje misionero" 
Esas cortas palabras recordaron un corto viaje en el que estuve. Durante esos días, el entusiasmo que tuve era grande, estaba dispuesta a ayudar en lo que fuese, cada momento lo aproveché, quizás no dormía de la forma más cómoda, los mosquitos me picaban, el calor que había era impresionante y el viaje desde mi ciudad hasta aquel lugar era de un día entero de viaje, no fue perfecto pero para mi ni para los demás que estaban en el equipo, nos importaba, nuestra pasión era grande y nuestro mayor anhelo era que otros estuvieran arrepentidos de sus pecados y obedecieran a Jesús.
Así que  aplicando algunas cosas a nuestro diario vivir, pienso que es posible vivir una vida como un viaje misionero. 
El autor del libro señalaba Juan 10.10, tal vez te lo debes saber de memoria, lo usamos mucho al momento de evangelizar, pero ese versículo está dirigido para todos. Al contrario del ladrón, Jesús desea para sus "ovejas" lo mejor, una vida plena.

¿Crees que Jesús querría para ti una vida monótona y simple?... ¡en lo absoluto!, Él quiere que tus días cuenten para la eternidad.


1. Vive con entusiasmo.
De qué vale vivir estresado por los afanes de la vida, disfruta cada instante y gózate aún en las situaciones que no lo ameriten, Dios tiene cosas nuevas y maravillosas cada día, y como dicen por ahí, luego de cada tormenta, sale un lindo arcoiris.

2. Incluye a otras personas.
Así como en un viaje misionero vamos en equipo y disfrutamos de la compañía y el ánimo que nos dan los otros, vivamos deleitándonos de la compañía de otros, amando no solo a los que conocemos, sino compartiendo ese amor de Dios con otros que no conocemos.

3. Ayuda a otros.
Es una de las maneras en las que puedes demostrar el amor de Dios hacia otros, no tienes que gastar dinero al ayudar a alguien, puedes hacerlo de cualquier forma, haciendo algo tan simple como dar una dirección a alguien o dar dar un abrazo.

Aún faltan algunos consejos que quiero compartir contigo, pero para la segunda parte de ésta publicación. Sería genial que viviéramos una vida como un viaje misionero, todo fuese mucho más distinto.


por Amy Mery

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