Un jardín para cuidar - EP. 1





Desde hace días tenía pensado comenzar a transcribir los episodios de mi nuevo podcast. Pensaba en aquellas de ustedes que disfrutan más leer que escuchar algo, así que de esta forma, podrán tener el contenido del podcast en los dos formatos.

En el primer episodio di una gran introducción a lo que sería el podcast como tal y luego de presentarlo, quise compartir una breve enseñanza para no dejar pasar la oportunidad, y por eso titulé este post "Un jardín que cuidar". Si tienes ganas de escuchar el Episodio #1, lo dejo al final de todo.

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Hace poco pensaba en una analogía, y para contártela te voy a pedir que imagines tu jardín ideal. Toma unos segundos para pensar antes de seguir leyendo.

Ese jardín que tendrías (no importa donde vives ahora, solo pon tu imaginación en acción), puede ser que esté ubicado en otra casa porque quizás imaginaste ese hermoso espacio con una casa mejor que la que habitas ahora o puede ser que sí esté en el sitio en el que vives ahora, y de esa forma lo embellece más, dándole vida. Tal vez este jardín que imaginaste solo tiene árboles frutales, muchas flores, flores y árboles o solo cactus... realmente no sé que se te ocurrió, ni siquiera tengo idea si te gustan tanto las flores como para querer un jardín, pero sé paciente que ya te voy a explicar a que voy con esto je. 

Ahora te invito a dejar de guardado eso que imaginaste, y que piensas que tu vida es un jardín. En este segundo jardín, están tus pensamientos, emociones, tus decisiones, hábitos, las relaciones que tienes, tu vida de manera integral, pero piénsalo metafóricamente. ¿Cómo sería este segundo jardín? Transformando todo lo que nombré recién, en plantas.

Te doy un ejemplo con una anécdota reciente. Hace poco tiempo comencé en un nuevo trabajo, y en ese lugar siempre está sonando una emisora de radio que reproduce mayormente música; aunque colocan buenas canciones, también hay algunas que no me gustan porque tienen letras sucias que se inclinan a lo sexual y denigran a la mujer. Lo cierto es que como las repiten una y otra vez cada día, no fue sorpresa que alguna de ellas me la aprendí e incluso la comencé a cantar inconscientemente. Y aunque en este caso, no decidí aprenderme esas canciones, dejé que sus letras entraran a mi mente, y cuando me daba cuenta de lo que estaba tarareando, me molestaba porque no apoyo aquello que estaba escuchando, entonces eso que es algo "pequeño", estaba ensuciando mi mente porque me quedaba pensando en eso, así que mi jardín no estaba lo suficientemente limpio ni tan lindo como yo quería por que no estuve atenta.

Habiéndote dicho esto, te invito a pensar en tu jardín, si lo que viviste esta semana te enorgullece, si tomaste decisiones que mantienen florecido y limpio tu jardín o todo lo contrario, si las personas que ahora están en tu vida están sumando o no, a ese jardín. 

Se me ocurre que pueede ser que tal vez necesites trasplantar todo tu jardín en tal caso de que no esté en el lugar correcto porque el sitio en el que ahora se encuentra es dañino y ni le hace bien, quizás es hora de cortar las hojas secas que hace tiempo se tornaron amarillas pero que dejaste estar, sin ocuparte de limpiar esas plantas que necesitan cuidado, así que te invito a que pienses en esto.

Acá pensando, me acordé de algo que sucedió esta semana. Hablando con mi papá, le contaba que estaba cansada por todo el corre corre que había vivido en los últimos días en el trabajo, y entonces él me dice "¿por qué no haces esas cosas que hacen las mujeres? Colócate una de esas mascarillas, arréglate..." Fue gracioso su comentario pero tenía sentido lo que dijo, simplemente me dijo que me cuidara, que necesitaba atenderme a mí misma, porque con las ocupaciones del día a día tal vez lo olvido. Y eso también es parte de cuidar el jardín, darle ese amor tanto en el interior como en el exterior, y todo cuidado hace bien al corazón, al ánimo y también esos detalles suman a ese florecimiento. 

Así que nuevamente te invito a revisar ese jardín. Compáralo con aquel que imaginaste en primer lugar. ¿Se parecen? ¿Qué hay de diferente? Aunque no somos perfectas y nunca lo seremos, si podemos seguir embelleciendo ese jardín que tenemos a nuestro cuidado. Es nuestra responsabilidad atenderlo, cuidarlo de que otros lo pisoteen o de quienes quieran plantar espinos en él. No se trata de estar estresadas por si fallamos, sino de hacer una introspección constante. Admito que a mí me cuesta hacerlo regularmente, pero estoy trabajando en aplicarlo de manera mas seguida porque sé que hace bien evaluarnos, y de esa forma seguir floreciendo.

Sé paciente, lleva tiempo cuidar tu jardín pero vale la pena. 

Amy  Mery


EP. 1 - Audio





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